El mundo Cyborg, el mito cambia pieles del mundo moderno
No son pocos los casos en
los cuales se han infiltrado o en su defecto han tenido que entrar por el rumbo
natural de evolución hacia las atmosferas más básicas, debido al rumbo de las
sociedades tecnocráticas y los avances científicos del mundo moderno;
implementos, soluciones y artilugios que en cierta forma desempeñan un rol
importante ya no solo en el ámbito funcional externo como puede suceder con
herramientas de uso doméstico a la vanguardia, sino dispositivos que se hacen
uno con el cuerpo mismo del ser humano, elementos que se llegan a conjugar en
la anatomía y la fisionomía haciendo que la forma de desenvolverse del
individuo cambie a veces drásticamente, y ya sea para bien o para mal, es dador
de un plus el que inevitablemente crea cambios en sus hábitos, desembocando a
la larga en una especie de necesidad implementada irruptora para con los otros.
Sin embargo no hay que
considerar las prótesis de acero en las extremidades, las placas de titanio en
rupturas de craneo o cualquier otro material inorgánico de apoyo dentro de esta
categoría, al menos no por el momento ya que nada más suplen deficiencias; pero
que sucede con las retinas pantalla, los microchips cutáneos, sensores
neurocerebrales o nanobots en el torrente sanguíneo, ¿son acaso los primeros
indicios de una infestación biotecnológica en el sagrado templo del organismo
humano?, hasta ahora inmutable por intervención artificial desde los primeros
hombres en la tierra, no solo es posible sino completamente viable al poner en
consideración un mundo en convulsiones cuyos trajines más severos son capaces
de desprender la vida de nuestro frágil cuerpo con un mínimo esfuerzo.
El mundo contemporáneo se
enfrenta a una realidad fundada en la base de que la supervivencia ya no se
inclina por completo a controlar los fenómenos, ni aplacar los peligros como ha
venido haciendo la raza humana en sus pocos milenios de existencia, el avance
rotundo de la tecnología y los saltos estratosféricos en descubrimientos en
cuestión de pocos siglos han convertido a la resistencia en la nueva consigna
para la supervivencia, cuando los esfuerzos por mantener estables los continuos
cambios climáticos, por hacer ingentes inversiones científicas para combatir
pandemias, probar y desechar un sin número de modelos políticos y diplomáticos
de tratados y acuerdos para el cese bélico, o para engendrar como sea posible
coaliciones de todo tipo para desplazar al apartheid global, cuando nada de
esto parece funcionar para sostener la vida de forma unánime en el globo, es
cuando recurrimos a optar por modificar nuestro cuerpo para determinadas circunstancias,
será entonces cuando esa línea divisoria de tipo ética, legal y hasta religiosa
se quiebre y abra a su paso la entrada de nuevas corporeidades abstractas por
ahora.
En el futuro no será extraño
tener nanobots que inundaran los torrentes sanguíneos de miles o millones de
personas como una alternativa fácil y de bajo costo a tratamientos de muy alto
presupuesto para la erradicación de células corruptas que solo unos pocos se
permiten, hombres y mujeres podrían tener acceso a órganos artificiales
completamente mecanizados y con nuevas funciones, e inclusive algunos podrán
optar por deshacerse por completo del frágil tejido orgánico de todo su cuerpo;
entonces en este punto habrá que preguntarse el cómo será concebido el concepto
de humanidad, que variables, entonces fuera de lo orgánico convertirán a un
individuo en humano y a otro en máquina, la conciencia y la personalidad posiblemente,
pero incluso algunos ordenadores ahora ya las tienen. Sería conveniente y necesario
por lo tanto repensar los marcos de una realidad inminente inevitable, de
transiciones, metamorfosis, de formas ideadas, para entenderlas como la
evolución de una especie en decadencia.
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